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INVESTIGACIÓN


Violencia contra la mujer: Las cifras del terror

De acuerdo a la Dirección General de Igualdad y Diversidad Social del Gobierno del DF, entre enero y octubre de 2007, las mujeres de Azcapotzalco tuvieron el dudoso honor de presentar la mayor cantidad de denuncias a las Unidades de Atención y Prevención de Violencia Familiar (UAPVIF), con 953 casos, seguidas de Iztapalapa, con 942, y Gustavo A. Madero, con 894.

En este sentido, lo que más llama la atención es lo bajo del número de denuncias, especialmente teniendo en cuenta los resultados de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) realizada por INEGI en 2006, que señaló que el 43.2% de las mujeres de México habían sufrido algún tipo de violencia en su última relación de pareja. Es claro que el bajísimo número de denuncias se debe a varios factores, como la desconfianza hacia las instituciones policiales y judiciales, la permanencia de una cultura machista profundamente arraigada en todos los estratos de la sociedad, o la ignorancia respecto a los procedimientos para hacer una acusación, pero la razón principal que explica este fenómeno sigue siendo el miedo, expresado en todas sus formas: miedo a represalias aún más violentas, miedo a perder el sustento económico, miedo a aceptar la condición de víctima.
Números que dan vergüenza
Dos de cada tres mujeres mayores de 15 años en México han sufrido a lo largo de su vida algún tipo de violencia, el 76.8% de las mujeres mayores de 15 años del DF declara haber sido víctima de violencia alguna vez en su vida, 78.2% en el caso del Estado de México, el segundo índice más alto de la nación, Jalisco, con un 78.5 Chiapas, el 48.2% de la población femenina declara haber sufrido algún episodio de violencia a lo largo de su vida.
Sin embargo, no puede descartarse que estos números fueran aún más altos, puesto que es sabido que muchas mujeres prefieren negar u ocultar hechos de violencia al interior de sus hogares o lugares de trabajo o estudio, ya sea por temor o por vergüenza, alimentando así una cifra negra que las encuestas no pueden detectar.
 La realidad es demasiado cruda como para desviar la mirada y no hacer nada. No se trata de un discurso feminista, sino de simple humanidad.


Gráfico 1.
Índice de Violencia contra
las mujeres.

Fuente: INEGI 2006
EL ABUSO SEXUAL

Son actitudes y comportamientos que realiza un adulto (generalmente varón) para su propia satisfacción sexual, con una niña, niño, adolescente, adulto o su propia pareja. Cuando el abusado es un niño (a), el agresor emplea la manipulación emocional como chantajes, engaños, amenazas, violencia, etc.
Es importante considerar que una conducta es abusiva cuando es vivida y sentida de este modo por la persona, es decir, cuando es mirada o tocada de un modo que la hace sentirse intimidada. La victima nunca es culpable y el agresor siempre será el responsable.
El motivo del ataque sexual no es primordialmente el placer o la satisfacción sexual del ofensor, sino que tiene que ver con poder, control, dominación y humillación, indiferentemente de sí la víctima es masculina o femenina. El ataque sexual es una forma de violencia en la cual el "sexo" es utilizado como arma contra la persona de quien se abusa.


El agresor
El violador por lo general es una persona en apariencia normal, que puede aparentar firmes valores morales y/o religiosos. La mayoría suele negar el abuso con vehemencia y sólo bajo evidencias legales y presión, algunos aceptan la acusación parcialmente, usando excusas como: "no fue nada grave, nada de importancia", "no le hice daño", "la culpa fue suya",      
                                                                                                "los  niños no sienten", etc.


ABUSO EN HOMBRES

Es particularmente difícil para los hombres revelar que fueron sexualmente atacados. Nuestra sociedad nos condiciona a creer que los hombres deben estar siempre “en control”: de sus emociones, de otras personas y de su entorno. Se les enseña a definirse a sí mismos como hombres por el grado al que puedan alcanzar con éxito este control. Como consecuencia, la mayoría de hombres no cree que será una “víctima”, y especialmente no en el terreno sexual. Cuando esto ocurre a menudo provoca un fuerte choque emocional, siendo algo tan alejado de la experiencia normal de los hombres. 




Asumir que los ofensores son homosexuales protege y exonera al ofensor heterosexual e injustamente hace surgir sospechas y culpabilización hacia la comunidad homosexual. Asumir que la víctima es homosexual tiene consecuencias negativas para el sobreviviente, quien, sin importar que sea heterosexual u homosexual, sufrirá el estigma social de ser considerado homosexual, además de la sensación de culpa por el ataque.
Esta culpa está basada en la incapacidad de hacer una distinción clara entre el sexo con consentimiento y sin consentimiento. Aunque el abuso sexual crea confusión y preocupación acerca de la sexualidad, no determina la preferencia sexual del sobreviviente. Es solamente el sobreviviente, y no el ofensor, quien determina sus preferencias sexuales y con quién está dispuesto a tener relaciones sexuales. 


. Tal como afirman Ann Game y Rosemary Pringle en su libro Género en acción (Gender at work), “El patriarcado es una estructura que da a algunos hombres poder sobre otros hombres, y a todos los hombres poder sobre las mujeres” La forma en que esta jerarquía de poder masculino es reforzada a través de la violencia sexual contra los hombres varía de una situación a otra, pero parece ocurrir en por lo menos tres contextos amplios: 


1) Dentro de las familias y las familias extendidas .El ofensor es usualmente un hombre mayor, quien a menudo tiene una posición de confianza y acceso directo regular a la víctima. Algunos ejemplos son: padre, tío, primo, hermano, padrastro, abuelo, vecino, dirigente juvenil, maestro, guía espiritual/religioso, entrenador. Una consecuencia del abuso sexual es que este ofensor ejerce un poder considerable sobre la víctima y consolida su poder sobre otras personas, incluyendo mujeres, en la familia o el contexto social general. 
2) Donde el hombre busca ganar o mantener una posición de superioridad
En este contexto, el ofensor se concentra en otro hombre a quien percibe como significativamente más poderoso en la sociedad, particularmente entre otros hombres.
Usualmente, este poder social ha sido obtenido a través de la agresión, la rudeza y el machismo. Al humillar a este hombre mediante la violación sexual y crear un clima general de temor y terror, el ofensor se coloca en la cima de la pirámide. Este clima de temor basado en la fuerza bruta ayuda a quitarles aún más poder a las mujeres. Este tipo de ataque ocurre más frecuentemente en ambientes dominados por los hombres, tales como los clubes de hombres, las prisiones y las fuerzas armadas. 
3) Donde un hombre o grupo de hombres castiga a un hombre por ser diferente. Aquí, el ofensor u ofensores castigan a otro hombre por comportarse o verse diferente de la norma machista estereotípica. Al violar sexualmente a este hombre, le hacen ver que su conducta es inaceptable para los hombres, y pueden continuar su propia conducta conformista sin cuestionamiento alguno. Esta acción abusiva ayuda a mantener una brecha entre la conducta aceptada de los hombres y la conducta aceptada de las mujeres; efectivamente mantiene a los sexos diferentes y polarizados, y facilita el dominio general de los hombres sobre las mujeres. Dividir y conquistar.
Pero el ataque sexual contra hombres o niños también puede ser y es perpetrado por mujeres. Es importante reconocer que algunos hombres y niños han sido sexualmente abusados por una o más mujeres, y siendo así merecen apoyo.


ABUSO SEXUAL EN MUJERES

El alcohol está involucrado en más de 1 de cada 3 ocasiones.


Las personas que son objeto de alguna forma de discriminación son consideradas como de mayor riesgo de ataques sexuales. Este aumento de la vulnerabilidad puede asumir varias formas. Por ejemplo, las personas con discapacidad o limitación del lenguaje tienen menos capacidad de llamar para solicitar ayuda, y en el caso de prostitutas o prisioneros convictos, se presenta disminución de la credibilidad "percibida".
La forma de prevención más útil que está disponible en la actualidad es que las mujeres estén más conscientes de la realidad de la violación. Las agencias de refuerzo de la ley defienden enérgicamente la prevención como la mejor forma de protección.

Hay numerosos estudios que muestran que las personas (sobre todo las mujeres) que responden rápido ante la situación y resisten activamente ante el atacante tienen menos probabilidades de ser violadas que aquellas que mantienen un comportamiento pasivo o no oponen resistencia.



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EL INCESTO

 El incesto es la práctica de sexo entre personas de la misma familia. La prohibición del incesto es una modalidad cultural que se instauro desde hace siglos y conforma las bases de la sociedad.
En sí el incesto impide que los genes humanos puedan variar, lo que es esencial para la supervivencia de la raza. Los hijos de padres incestuosos en la gran mayoría tienen serios problemas de salud y una esperanza de vida limitada.
Está claro que no en todas las culturas el incesto tiene la misma relevancia y es un tema tabú. En la mayor parte del mundo el incesto es considerado como un delito, ya sea consentido como no; pero esto va variando de sociedad en sociedad como de momento histórico.
Las relaciones incestuosas entre hermanos están aceptadas en algunas regiones de Europa; por su parte, en Hawái, Perú y Egipto era ley el matrimonio entre hermanos y en el Tíbet se permite el casamiento entre personas que poseen relación de descendencia o ascendencia lineal.
Diversas tribus indígenas conservan la tradición del incesto para iniciar sexualmente a los adolescentes, pero prohíben el matrimonio entre parientes. Si nos remontamos atrás en el tiempo, en la Grecia primitiva, las relaciones incestuosas entre madre e hijo eran obligatorias.


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En la Biblia:

La mayor dijo a la pequeña: "Nuestro padre es viejo y no hay ningún hombre en el país que se una a nosotras, como se hace en todo el mundo.
Ven, vamos a darle vino a nuestro padre, nos acostaremos con él y así engendraremos descendencia." En efecto, propinaron vino a su padre aquella misma noche, y entró la mayor y se acostó con su padre, sin que él se enterase de cuándo ella se acostó ni cuándo se levantó. Al día siguiente dijo la mayor a la pequeña: "Mira, yo me he acostado anoche con mi padre. Vamos a propinarle vino también esta noche, y entras tú a acostarte con él, y así engendraremos de nuestro padre descendencia." Propinaron, pues, también aquella noche vino a su padre, y levantándose la pequeña se acostó con él, sin que él se enterase de cuándo ella se acostó ni cuándo se levantó.
Las dos hijas de Lot quedaron encintas de su padre.

Génesis 19, 31-36


LA PROSTITUCIÓN

La prostitución es un servicio que aunque no ha evolucionado en la forma si que lo ha hecho en los motivos que llevan a dicha prostitución.
Hoy en nuestros días, las formas de prostitución son muy variadas. Empezando por ellas hay que distinguir entre prostitución femenina y masculina, ya que aunque automáticamente cuando se habla de prostitución se piensa en prostitución femenina, ya que esta supone un 80 % del total de personas prostituídas, también en la actualidad se está produciendo un constante aumento de la prostitución tanto masculina como infantil.
La forma de prostitución más habitual es la prostitución callejera que suele ejercerse en zonas delimitadas de las ciudades, en el casco urbano: plazas publicas y parques céntricos.
El contacto sexual se realiza en pensiones modestas cercanas a la zona, en los mismos parques o en el automóvil del cliente.

Durante mucho tiempo se ha dicho que los factores que llevaban a la prostitución eran de carácter biológico debido a que la mujer estaba llena de sexualidad o como símbolo de decadencia general y otros pensaban que lo que llevaba a la prostitución era la falta de madurez sexual, pero hoy en nuestros días hay muchos tipos de factores que pueden inducir a la prostitución como son:


CAUSAS
%
PROBLEMAS ECONOMICOS
37,35
PROBLEMAS MATRIMONIALES
15,17
PROBLEMAS FAMILIARES
10,89
MADRE SOLTERA
9,35
DROGODEPENDENCIA
7,00
INDUCCION
5,06
COACCION
5,06
OTROS
10,12
TOTAL
100,00














 
Las consecuencias de la prostitución son sobre todo de carácter sanitario. Muchas de las mujeres que ejercen la prostitución desconocen las medidas necesarias para la protección de su salud, al igual que la mayoría de las prostitutas no disfruta de una cobertura sanitaria pública, con lo que tienen que recurrir a la privada cuando necesitan asistencia sanitaria y al no poder pagarla, solo acude a ella cuando la enfermedad esta ya avanzada y solo puede recibir cura, no protección o prevención.
De entre las enfermedades que afectan al mundo de la prostitución el 72 % son enfermedades de transmisión sexual (E.T.S): Sífilis, Hepatitis B, Gonococos, S.I.D.A. y otros problemas como la desnutrición, infecciones, lumbagos...
La aparición de todas estas enfermedades lleva a la aparición de un problema social aún mayor, y es que el cliente cada La aparición de todas estas enfermedades lleva a la aparición de un problema social aún mayor, y es que el cliente cada vez se fía menos de la prostituta, lo que le hace ser cada vez más exigente, llegando a los límites de la prostitución infantil que se supone que no contraen tan fácilmente este tipo de enfermedades (algo totalmente equivocado.
Las redes de prostitución obligan a las mujeres a prostituirse bien mediante el secuestro o el engaño. Cuando se trata de engaño, la red les promete un buen trabajo y mucho dinero, les hace firmar un contrato, por supuesto ilegal e el que se comprometen a pagar una cantidad enorme a la que no puede hacer frente con lo que tiene que prostituirse para pagarles.

En el caso de secuestro, alguno de los modus operandi se basa en el secuestro de la mujer, se le obliga a consumir cualquier tipo de droga y es violada repetidas veces con el fin de atemorizarla y que no se niegue a prostituirse o pierda el miedo o la vergüenza a hacerlo. Se le siguen administrando dosis de drogas de forma que se hace adicta a esa sustancia la cual solo se la puede suministrar la red de prostitución, con lo que ya tiene a la mujer a su servicio.
cada vez se fía menos de la prostituta, lo que le hace ser cada vez más exigente, llegando a los límites de la prostitución infantil que se supone que no contraen tan fácilmente este tipo de enfermedades (algo totalmente equivocado).




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